¿Por qué siempre arrasa el Bayern Munich?

El gigante de Baviera ganó su sexto título de Liga consecutivo. Y este año puede repetir la Triple Corona de 2013.

A esta altura se trata de una costumbre alemana: Bayern Munich campeón es como Oktoberfest o como la cerveza con la que ahora brindan sus hinchas, felices, por las calles de Baviera. Tras vencer como visitante al Augsburgo obtuvo la Bundesliga por sexta vez consecutiva. Es la primera ocasión en que un equipo lo logra en la máxima categoría del fútbol alemán, desde su edición inaugural de 1903. No sólo eso: sumó su título número 27 de 55 que se disputaron desde la creación de la actual Bundesliga en la temporada 63/64. Antes, el gigante bávaro y bárbaro había conseguido sólo una Liga Alemana, en 1932. En la lista de exitosos de la Bundesliga, muy lejos, quedaron -con cinco conquistas- los dos Borussia, el Moenchengladbach -líder en los años 70, con Jupp Heynckes como goleador- y el Dortmund, que ya no fue esta temporada su perseguidor pertinaz como en días no tan lejanos. En esta ocasión, la campaña trae añadida la posibilidad de un nuevo hito: el de repetir la Triple Corona. El Bayern está en las semifinales de la Copa de Alemania (el 17/4 enfrentará al Bayer Leverkusen) y encaminó su serie de cuartos de final en la Champions League, al vencer 2-1 al Sevilla en el Sánchez Pizjuán.

El trámite de la consagración lo concluyó este sábado, a 58 kilómetros de Munich, en la ciudad de Augsburgo, también en la región de Baviera. El equipo de Heynckes venció al local tal como indicaban la lógica y las casas de apuestas. Al cabo, fue un 4-1 con evidencias de superioridad, que alcanzó para lo más importante: un nuevo festejo.

De todos modos, el equipo sigue enfocado en lo que continúa. Ya lo había anticipado el entrenador: “Aunque Bayern sea campeón mañana, celebraremos a fin de temporada”. Sabe de qué se trata. Es el mismo Heynckes que le dio, en 2013, el único triplete de una historia repleta de consagraciones.

Los números son elocuentes: en lo que va de la temporada, por todas las competiciones, disputó 43 partidos: 34 victorias (incluida la de este sábado), cinco empates y sólo cuatro derrotas. La Bundesliga la ganó con cinco fechas de antelación. No hubo suspenso. El resto, literalmente, peleó por el segundo puesto desde que el Bayern se subió a la punta en la décima fecha.

Hay razones para entender a este Bayern que arrasa. No se trata de una casualidad ni de la consecuencia del abrazo del azar. Pase y vea:

1) Cuenta con un plantel de élite. Se puede permitir recambios sin necesidad de dañar su marcha ni su rendimiento. Tiene el presupuesto más amplio y los jugadores más cotizados. Según el sitio especializado Transfermarkt cuenta con uno de los cuatro planteles más cotizados de Europa, con un valor de mercado de 779 millones de euros. Sólo es superado por Barcelona, Real Madrid y Manchester City. En Alemania, su rivales más cercanos en el rubro económico quedan lejos: Borussia Dortmund se ubica décimocuarto (con 405 millones) y el Leipzig, decimoctavo (con 352). Más: ocho de los diez futbolistas con mayor valor de mercado pertenecen al equipo campeón.

2) Heynckes es otro personaje central. El Abuelo -como le dicen desde días no tan lejanos- tiene 72 años, una edad más cercana a la de los entrenadores de selección o a los asesores de palco. Pero no, el hombre -que ya es una celebridad del club- decidió embarrarse en el día a día tras la gloria que ya le había garantizado el bronce de la historia. Llegó en octubre pasado para reemplazar a Carlo Ancelotti, quien había perdido -cuentan- sintonía con los referentes del plantel, como Arjen Robben y Frank Ribery. Con Heynckes se deshicieron los problemas de vínculo y comenzaron a llover victorias. Sirve un dato: de los primeros 17 partidos que dirigió por la Bundesliga, ganó 16.

3) Tiene una localía lujosa en todo sentido. El Bayern fue uno de los impulsores de la edificación de uno de los mejores estadios de Europa, el Allianz Arena, una suerte de templo del fútbol de esta era de millonarios y cámaras por todos lados. Conseguir un lugar entre sus 75.000 butacas es casi más difícil que ganarle. Se llena siempre. Y gana (casi) siempre.

4) La conducción del club toma decisiones sin temor al qué dirán. Sucedió esta temporada cuando determinaron la salida de Ancelotti. O incluso cuando a mitad de temporada anunciaron la llegada de Pep Guardiola en reemplazo del mismo Heynckes que en breve ganaría todo. Les salió siempre bien.

5) Si bien la Champions League es el principal anhelo de cada temporada, la Bundesliga se estableció como una prioridad, como un objetivo de mínima. Así lo cuenta el libro Herr Pep, una crónica sobre el primer año de Guardiola en el Bayern Munich escrita por el periodista Martí Perarnau. En ese mandato se explica también el dominio impuesto. No hay lugar para tropiezos en el torneo local.

6) La maquinaria no sucede sólo en el campo de juego. El rigor en la organización se extiende a todas las áreas. En el inmenso club bávaro hostigan al azar. No quieren que nada atente contra el pretendido recorrido. El fútbol profesional está dirigido por una sociedad anónima (la FC Bayern München Aktiengesellschaft), cuyas acciones no se cotizan en público; están en posesión de particulares. Ellos poseen el 84,1%. Pero hay otros participantes en la construcción: el 9,4% es de un gigante de la indumentaria deportiva, Adidas; y el 6,5% de un orgullo alemán de la industria automotriz, Audi. Para las grandes empresas, asociarse con el Bayern es una garantía de confianza y de calidad. Para el club resulta la posibilidad de recaudar más que cualquier oponente de su ámbito local.

7) El Bayern, además, tiene una fuerte apuesta por la tradición. Por el respeto a sus viejas glorias. No hay casualidad: el presidente es Uli Hoeness (investigado y sancionado en 2013 por evasión fiscal, separado del club y reinstalado en su cargo a fines de 2016) y el manager general ejecutivo es Karl Heinz Rummenige. Dos glorias del Bayern y del fútbol alemán. Sentado en su palco en el Allianz Arena, se lo suele ver a Franz Beckenbauer, presidente honorario del club. Una figura universal que ganó 13 títulos con el Bayer, incluidas tres Champions League consecutivas.

Mientras tanto, en Munich, continúan las celebraciones más allá del pedido de Heynckes. Con las costumbres de siempre: la cerveza, alguna salchicha con chucrut y, claro, el Bayern campeón. Todos ellos, sin embargo, saben que hay más. Por una razón que cuenta la historia del último medio siglo: con el gigante de Baviera siempre hay más…

 

 

 

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